Tan deseadas como amadas. Hay que ver lo que nos gusta encontrar unas buenas gangas y volver a casita cargadas de bolsas y decir lo poco que nos hemos gastado. Y es que comprar es una terapia que todo lo cura y encima si tu bolsillo no sufre mucho mejor que mejor. Así que es tiempo de volvernos un poco locas y comprar a nuestros bebés esos conjuntitos tan monos que hacen que sean el centro de todos los halagos. Nuestro bebé se lo merece y nosotras también.